Borboleta Gallery · Exposición

Entre raíces y memoria:lo que permanece.

24–27 de septiembre de 2026 · En el marco de ArtBo

Arte Abierto San Felipe · Bogotá
Cra. 23 #74A-20 ↗

Hay cosas que permanecen porque encuentran una manera de transformarse. Un recuerdo cambia con quien lo evoca; un vínculo aprende a acompañar otros ritmos; un saber recibido vuelve a tomar forma en un gesto del presente. Entre raíces y memoria: lo que permanece reúne ocho miradas sobre esa continuidad: las maneras en que el territorio, los afectos y las experiencias compartidas siguen actuando en nuestra vida.

En esta exposición, las raíces se extienden hacia los lugares que habitamos, los conocimientos que heredamos y las relaciones que nos forman. La memoria participa de ese movimiento: enlaza lo vivido con lo que todavía podemos imaginar. A través de la pintura, la escultura y la fotografía, las obras abren preguntas sobre cómo se conserva una experiencia, qué huellas deja y de qué maneras vuelve a hacerse presente.

Vista de la sala de la exposición Entre raíces y memoria
Registro de la exposición

En Kindi Llajtu, el color sostiene una relación viva con el territorio y los saberes del pueblo inga. Los aprendizajes recibidos junto a sus abuelos encuentran continuidad en una pintura donde la línea sugiere ríos, árboles y horizontes. La herencia adquiere así una presencia sensible que se renueva en cada composición. Desde su cercanía con la vida rural y la memoria campesina, Wilson Guerrero sitúa otra forma de pertenencia en Juguemos en el bosque. La niñez, el juego y el territorio se encuentran en esta serie, que permite pensar cómo los primeros recorridos y descubrimientos participan en nuestra manera de habitar el mundo.

Obras de Kindi Llajtu en la exposición
Obras de Kindi Llajtu

La infancia atraviesa también el universo de Lorena Rosas, donde la ternura, lo femenino y la naturaleza conviven con referencias de otros tiempos. Sus encuentros entre lo clásico y lo contemporáneo acercan el pasado a la sensibilidad del presente. En María Paula Alzate, esa pregunta por la continuidad toma la forma de un vínculo amoroso. En Huellas del tiempo, dos semillas nacidas de una misma rama atraviesan transformaciones distintas y permanecen relacionadas. La posibilidad de envejecer juntos se reconoce en ese acompañamiento: aceptar las marcas del tiempo y seguir encontrándose en el otro.

La memoria adquiere una dimensión material en Carlos Blanco. En Catedrales, las formas que evocan escaleras y las imágenes de explosión se encuentran con la mancha y el relieve; la tinta china sobre papel hecho a mano hace de la pintura una experiencia espacial. En Taurus, de la serie de hélices, la forma sinuosa y la secuencia de movimiento dialogan con referencias a la cultura de San Agustín. Ambas búsquedas permiten pensar cómo una imagen heredada se transforma al pasar por otro cuerpo, otro material y otro tiempo. En John Geoffrey Sánchez, la relación entre figura y vacío abre otra forma de pensar la presencia: «No pinto el espacio, construyo el vacío para que la figura pueda existir dentro de él». El vacío adquiere así una función activa: hace posible la aparición de la figura y establece las condiciones de su existencia en la pintura. En el contexto de la exposición, esta relación invita a considerar aquello que sostiene una presencia, el espacio que necesita y la manera en que se ofrece a nuestra mirada.

Obras de Carlos Blanco en la exposición
Obras de Carlos Blanco

En Lucho Berni, la fotografía recoge la intimidad de lo cotidiano a través de la luz, el color y la nostalgia. El paisaje se carga de asociaciones afectivas: mirar un lugar puede ser también regresar a una experiencia. Leonardo Pineda lleva la atención hacia el pulso de la ciudad. La expresividad del trazo y la intensidad del color convierten el entorno urbano en un espacio de ritmo y movimiento. Entre ambas miradas, los lugares se revelan inseparables de la sensibilidad de quienes los recorren y de las imágenes que llevan consigo.

Obra de Lucho Berni en la exposición
Obra de Lucho Berni

Nacida de una historia familiar de amor por el arte, Borboleta Gallery reúne estas propuestas como una invitación al encuentro. Cada artista ofrece una manera singular de acercarse a lo que nos constituye; cada espectador puede reconocer allí algo de su propia historia. Lo que permanece se hace visible en una forma que vuelve, un saber que se comparte, un afecto que encuentra cómo continuar. La exposición abre un espacio para detenerse ante esas presencias y darles lugar en nuestra vida.

Artistas participantes